Ante la eventualidad de tener que ejecutar un presupuesto 2011 deficitario de ingresos y
gastos, proyectado ex profeso con premisas
sobreestimadas y subestimadas, se apelara para su financiamiento a la
práctica recurrente de utilizar los ingresos cuasi-fiscales derivados del
diferencial del precio presupuestado del barril de petróleo, con el precio de
realización en el mercado internacional, vía créditos adicionales, con toda la
carga de discrecionalidad y opacidad que
le son características, a esta suerte de presupuesto paralelo.
Otra posibilidad, es que en algún momento del primer
trimestre de 2011, el gobierno anunciará una “corrección cambiaria fiscalista”,
que le permitirá obtener más bolívares por los dólares que ingresan al país de
las ya menguadas exportaciones petroleras y así equilibrar sus finanzas. Este
ajuste cambiario se estima en un parámetro entre (15% - 25%), en la práctica
algunos analistas estiman que se reajustará el dólar SITME únicamente, otros
plantean la necesidad de ajustar el dólar 2,60 y el dólar petrolero de 4,30.
Sin embargo, como quiera que la decisión es política, de cara a las elecciones
presidenciales 2012, no se descarta una importante devaluación de nuestro signo
monetario en 2011, para tratar de diluir el costo político de tener que hacerla
en el año electoral.
También esta planteada una reforma fiscal para
incrementar los ingresos ordinarios no petroleros, para financiar el
presupuesto 2011. Se anuncia la creación de nuevos impuestos, con el criterio
que sean de fácil recaudación, pero además se prevé aumentos en la alícuota de
los gravámenes de los impuestos ya existentes. Tal es el caso, que esta
planteado el aumento del IVA y la progresividad del Impuesto Sobre La Renta. Igualmente
esta proyectado el regreso del impuesto al Debito Bancario, derogado en el
segundo semestre de 2008, creándose además: impuesto a las tierras ociosas de
uso urbano, impuesto por la revalorización de los inmuebles por efecto de obras
publicas, impuesto a la tenencia de los bienes suntuarios, impuesto al uso de
los servicios suntuarios e impuesto a las instalaciones y equipos productivos
sin uso por causas no justificadas. Esta reforma fiscal permitiría una proyección
de ingresos tributarios de Bsf 110 millardos, representando el 10,1% del PIB,
pero con aspiraciones de llegar al 12% del PIB, tal como ocurrió en 2007. Sin
embargo, no se puede abrigar muchas esperanzas de arribar a estas metas es
decir, un incremento de los ingresos ordinarios, vía reforma fiscal por cuanto
el nivel de actividad económica, que ya tiene dos años de recesión con alta
inflación, no anticipa un buen desempeño en términos de recaudación.
Igualmente, el gobierno nacional pudiera utilizar los
recursos depositados en diferentes fondos y fideicomisos, que aunque difícil de
cuantificar por su poca transparencia y diversidad, apreciaciones prudentes lo
estiman en US$ 41.800 distribuidos entre: Fonden, Fondo Miranda, Fondo Indepencia,
Fondo rotatorio con China, Fondo rotatorio con Irán, Fideicomiso del Ministerio
de Planificación y Finanzas, que administra la oficina Nacional
del Tesoro y Fideicomiso en el Banco de Desarrollo Económico y en el Banco del
Tesoro.
Cada una de estas opciones o la combinación de algunas de
ellas, le permitirán al gobierno nacional surfear la crisis económica, pero de
no aplicar medidas de política monetaria, cambiaria y fiscal, no retornaremos a
la senda del crecimiento económico con una inflación moderada. Resulta
indispensable que se le restituya la
plena autonomía al Banco Central, para que pueda ejercer sus verdaderas
funciones de garante del valor de nuestra moneda, custodio de las reservas
internacionales y terminar con las emisiones de dinero inorgánico para
financiar el déficit fiscal del gobierno central, hay que limitar el
endeudamiento de los entes públicos que comprometen parte del presupuesto de la
nación, hay que desmontar gradualmente los controles de cambio, precios y tasas
de interés. Tenemos que regresar a la práctica que sea el Banco Central, que
reciba la totalidad de las divisas que ingresan al país por las exportaciones
petroleras. Y por último debe haber un entendimiento entre todos los sectores
del país y aplicar políticas económicas consensuadas, para lograr obtener el
objetivo deseado por todos los sectores. ¡Eso Creemos!
Eco. Alfredo Gordon
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